La Tercera Casilla: del Decrecimiento al Parón Total

La crisis del Covid ha provocado una crisis económica mundial, aún en ciernes, sin precedentes en la Historia.

Los gobiernos de todo el planeta se afanan en reactivar la economía capitalista de una manera o de otra: inyectando ingentes cantidades de capital a instituciones financieras y grandes empresas, dando subvenciones para comprar vehículos, dando, directamente, dinero a la población para incrementar el consumo, etc.

El planeta, por otra parte, a causa de la voracidad sin límites del capitalismo y todos sus procesos productivos, se encuentra al borde del cataclismo climático.

Con estas medidas, de funcionar, que aún está por ver, lo que se haría, realmente, es acelerar ese cataclismo climático.

Esta no es la manera de solucionar el mayor problema global al que se ha enfrentado la Humanidad desde sus inicios: estamos ante la posibilidad de que, en unos treinta años, la vida, tal como la conocemos, desaparezca del planeta, incluida, por supuesto, la especie humana.

Se habla, por una parte de la población, de implementar políticas de Decrecimiento adecuadas que ayudarían enormemente a amortiguar el cataclismo climático hasta llegar a un umbral soportable por el planeta y la vida en su conjunto. Pero estas políticas, desgraciadamente, no son factibles en un mundo regido de manera absolutista por el neoliberalismo. Ningún gobierno del planeta va a implementar medidas realmente Decrecentistas y, mucho menos, en coordinación con el resto de países, algo que sería imprescindible para que las políticas Decrecentistas tuvieran éxito en el plazo de unos treinta años.

Bien, la solución es pasar del Decrecimiento al Parón Total.

Por una parte, la crisis del Covid nos ha demostrado que es factible, y, además, muy rápidamente, el hacer un parón en seco de la economía productiva en todo el planeta. La bajada de índices de contaminación en estos tres-cuatro meses ha sido tan espectacular que, de seguirse esa tendencia, amortiguaríamos muy sensiblemente el cataclismo climático en un periodo de tiempo relativamente corto, que podrían ser cuatro o cinco años.

Pero volvemos a lo mismo. En un mundo gobernado con mano de hierro por el neoliberalismo, jamás se van a volver a plantear un parón en seco. A no ser, claro está, que se volvieran a ver obligados como se han visto obligados con la pandemia del Covid-19.

Entonces. La solución no consiste en las políticas, neoliberales, capitalistas, de reactivar la economía, capitalista, porque volveremos al punto de partida pero peor: un mundo post-neoliberal con un capitalismo aún más salvaje, más agresivo, gobiernos cada vez más autoritarios que, aunque formalmente mantengan el funcionamiento democrático, se convertirán en estados fascistas, de hecho, con tal o cual excusa para suprimir derechos fundamentales y llevar a sus poblaciones a un estado de esclavitud y miseria reales, palpables, medibles, monstruosos.

La solución consiste, como digo, en provocar otro parón en seco, otro Parón Total de la economía, pero esta vez, permanente, Parón Total de la economía capitalista, de la economía productiva.

¿Y cómo se puede llegar a hacer esto?

La crisis del Covid nos ha demostrado, fehacientemente, varias cosas en extremo interesantes:

  • Las estructuras sociales de cuidados, las que soportan la vida, son extremadamente vulnerables en todos los países del planeta.

  • Es posible parar en seco la economía productiva, los procesos industriales, la mayor parte de la actividad humana altamente contaminante.

  • La extremada interdependencia de un mundo capitalistamente globalizado hace que la economía capitalista se haya vuelto extremadamente vulnerable, porque ha ampliado su superficie de exposición, a posibles crisis, ataques, problemas, pero no ha reforzado las medidas de seguridad financieras ni productivas que posibiliten la continuidad de este híperdesarrollado, híperconectado e híperextendido sistema globalizado capitalista, sino más bien, al contrario: al concentrar en ciertas regiones del planeta casi toda la producción de elementos y maquinarias imprescindibles para el sostenimiento y continuidad de este capitalismo globalizado, ha incrementado, aún más, su vulnerabilidad.

Entonces. La manera de parar o de amortiguar rápidamente el desastre climático así como la manera de evitar que los estados de todo el planeta se conviertan en estados fascistas de hecho, esclavizantes y explotadores de sus propias poblaciones es, no reactivar la economía, sino acelerar su caida, provocar su colapso, acelerar su fin.

No debemos trabajar para sostener con respirador artificial un capitalismo envejecido, hipertrofiado, caduco y zombie: debemos trabajar para acabar con él. Y el momento, por la crisis del Covid y por la extrema vulnerabilidad del capitalismo globalizado hipertrofiado que he explicado antes, no puede ser mejor.

¿Y esto cómo se hace?

Intentando, repetida, reiterada, constante y persistentemente, por varias vías paralelas, desde multitud de lugares del planeta, desde innumerables sitios y con innumerables estrategias, tácticas y métodos, provocar un crack financiero mundial sin precedentes que acabe con el concepto mismo de dinero y que acabe con toda economía financiera.

Vamos a hacer números.

En el planeta Tierra, la Humanidad produce, anualmente, el triple de la comida que es capaz de consumir. Se desperdician dos tercios de toda la comida producida en el planeta al año.

Si se diera un Parón Total, la energía necesaria para mantener los procesos de las sociedades humanas disminuiría considerablemente. Grosso modo, con la energía acumulada en el planeta en forma de bidones de petróleo y con las energías renovables actuales, a un nivel muchísimo más reducido de consumo de energía, habría para aguantar dos o tres años.

También, todas las personas deberían parar en sus actividades productivas a nivel planetario, es decir, abandonar sus trabajos. No una huelga mundial, no. Un abandono definitivo del trabajo productivo, por parte de trabajadoras y trabajadores, a nivel mundial.

Respecto de la tecnología. Con la tecnología desarrollada, las infraestructuras actuales de comunicaciones, telecomunicaciones y almacenamiento de información, el hardware y el software informático existentes y los dispositivos y servidores existentes actualmente a nivel global habría tecnología e infraestructuras suficientes para gestionar los procesos de las sociedades humanas a nivel global sin fabricar, en sentido absoluto, nada más. Y esto no durante tres o cuatro años, sino para siempre.

En cuanto a las fuerzas represivas y coercitivas de los estados, ejércitos y distintas policías. Bien, si se produce un crack financiero mundial total, lógicamente, el dinero y sus asociados productos y procesos financieros dejarían de tener valor, en sentido absoluto, repentinamente, un día determinado. Entonces, si no puedes pagar a los mercenarios y no puedes comprar armas, no puedes ejercer control ni represión sobre los pueblos del planeta.

Indudablemente habría un periodo de transición, más o menos breve, en que dichos mercenarios, ejércitos y distintas policías, seguirían gozando del poder que les dan sus armas, pero sin dinero para comer ni para mantener operativas esas armas, ese periodo sería extremadamente breve.

En cuanto a la hipótesis con la que nos llevan asustando siglos los gobiernos de todo el planeta de que, en un mundo sin gobiernos, tal y como lo conocemos ahora, reinarían el saqueo y el caos, la realidad vivida durante la pandemia del Covid-19 viene a demostrar realmente lo contrario: las personas del planeta, en su gran mayoría, ante situaciones extremadamente adversas en las que los gobiernos a lo largo de todo el planeta, han sido incapaces en mayor o menor grado, de dar respuesta efectiva a las emergencias que no podían ser “resueltas más adelante”, las personas del planeta, en su gran mayoría, se han comportado de manera solidaria, empática, colaborativa y cuidándose las unas a las otras, tanto a nivel individual como colectivo.

En cuanto al sostenimiento de la vida, trabajo reproductivo y ecología.

Durante estos dos o tres “años sabáticos de la Humanidad”, la población se dedicaría, en su conjunto, a ejercer trabajos de cuidados y reproductivos casi en exclusiva, salvo los mínimos trabajos productivos necesarios para el reparto y distribución de toda la comida, la energía, la tecnología, etc. Estos mínimos trabajos productivos pasarían a categorizarse como trabajos de cuidados, trabajos reproductivos puesto que su fin no sería obtener beneficio ni mayor producción sino el cuidado y sostenimiento de las sociedades humanas a lo largo y ancho del planeta.

El principal trabajo reproductivo, de cuidados, de sostenimiento de la vida que ejercerían los habitantes del planeta Tierra durante estos dos o tres años sabáticos sería la repoblación masiva de biomasa fotosintética en todo el planeta: plantas verdes y algas con capacidad de hacer la fotosíntesis, de manera que el nivel de fijación de CO2 se multiplicara por dos o por tres en estos dos o tres años.

Este es el trabajo fundamental que debería acometer toda la Humanidad durante esos dos o tres años. Evidentemente, una parte de esa repoblación de biomasa fotosintética sería para alimentar a la población mundial, pero formando parte de economías circulares y lo más localizadas posibles.

Es decir, el propio proceso de reforestación masiva del planeta, sería un proceso de transformación global, ejecutado por comunidades locales, de economías de explotación a economías totalmente circulares. Al cabo de esos dos o tres años, de dedicarnos casi en exclusiva a esta labor, esas economías circulares estarían totalmente implantadas y operativas en todo el planeta y abastecerían, más allá de esos dos o tres años sabáticos para la Humanidad, de alimento a todas las personas del planeta.

Esta manera de organizarse y de trabajar en cuidados, a nivel global, generaría, por sus propias dinámicas, otro tipo muy diferente de relaciones sociales y afectivas no depredadoras, no posesivas, es decir, no patriarcales, es decir, feministas.

El Ecofeminismo funcionando a nivel global de manera operativa, continuada, real. El Ecofeminismo globalizado a través de millones de comunidades locales con esta forma de entender la vida, el trabajo reproductivo, los cuidados, la afectividad y la gestión social y emocional.

Seguramente hayáis jugado muchas veces al juego de los barquitos: tocado, tocado, hundido. Cuando marcabas la tercera casilla en el tablero, el destructor estaba hundido.

El Covid-19 ha tachado la primera casilla del destructor capitalismo. La crisis económica mundial está tachando la segunda casilla del destructor capitalismo.

Hagamos un Parón Total Mundial en las condiciones que propongo y habremos tachado la tercera casilla del destructor capitalismo.

Tocado, tocado, hundido.

Adoranser

Ecofeminismo

La Tercera Casilla: del Decrecimiento al Parón Total

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.