Los jueces no son Dios

Los jueces están para aplicar las leyes, no para hacerlas ni para enmendarlas. Los jueces, endiosados, últimamente pasan más tiempo enmendando o contrariando las leyes que aprueban los distintos órganos legislativos que ejerciendo su verdadera función: aplicar las leyes.

Si queremos una verdadera separación de poderes, es imprescindible retirar a los jueces la potestad de enmendar leyes, de declararlas anticonstitucionales, de suspender su ejecución. De esta manera, los jueces se han convertido en legisladores interesados no elegidos democráticamente. Esto tiene que terminar. Un juez no debe ser más que un servidor del pueblo que aplique las leyes pero, en ningún caso, un juez debe tener potestad para anular, suspender o contrariar leyes decididas por los distintos legislativos que han sido elegidos democráticamente.

Adoranser

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